Alexander denuncia despido injustificado en la UAS tras negarse a dejar el PAS; acusa persecución política
Salvador Alvarado, Sinaloa.
Alexander Armenta, presidente de la dirigencia municipal del Partido Sinaloense (PAS) en Salvador Alvarado, denunció haber sido despedido de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), a pesar de que desde diciembre había presentado una queja formal por amenazas, hostigamiento laboral y discriminación política ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos del Estado de Sinaloa.
De acuerdo con la queja ingresada el 23 de diciembre de 2025, Armenta señaló que autoridades universitarias condicionaron su permanencia laboral a que renunciara a su cargo partidista, aun cuando su actividad política se realizaba de manera legal y fuera de su horario de trabajo.
Según el documento presentado ante la Comisión, el Vicerrector de la Unidad Regional Centro Norte, Mario Soto Velázquez, habría ejercido presiones reiteradas para que abandonara la dirigencia municipal del PAS. En ese contexto, también le habría sugerido incorporarse a las filas de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), argumentando que el Partido Sinaloense corría el peligro de desaparecer.
Armenta relató que, hacia el final de una de las conversaciones, el funcionario universitario insistió en que continuar en el PAS por “seguir el legado del maestro” era incorrecto. “Me comentó que él seguía con el legado de su compadre, tanto que aún tenía su foto en la oficina, y que el maestro ya no estaba y eso teníamos que entenderlo”, expresó el denunciante, en referencia a Héctor Melesio Cuén Ojeda, fundador del PAS.
El afectado afirmó que rechazó cualquier invitación a cambiar de partido al considerar que se trataba de una presión indebida y ajena a la relación laboral, reiterando que el ejercicio de sus derechos político-electorales no puede ser motivo de sanción, represalia o despido.
La queja detalla que el primer acto de presión ocurrió el 14 de mayo, cuando se le indicó que lo más conveniente para conservar su empleo era separarse del cargo partidista. La advertencia se repitió en agosto y nuevamente el 19 de diciembre, apenas días antes de que se formalizara la queja ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos. Estos hechos, señala el documento, generaron un temor fundado de represalias, por lo que incluso se solicitaron medidas cautelares.
A pesar de la queja presentada y del procedimiento abierto ante el organismo defensor de derechos humanos, el despido se consumó. Integrantes del Partido Sinaloense consideran que este caso confirma un patrón de persecución política contra militantes y dirigentes del partido.
Hasta el momento, la Universidad Autónoma de Sinaloa no ha emitido una postura oficial sobre estos señalamientos. Armenta analiza interponer acciones legales en materia laboral y de derechos humanos, mientras continúa el trámite de la queja ante la Comisión Estatal.


