SUGEY MENDOZA| ¿Qué es lo que nos hace volver a los viejos hábitos?

Por Diana Sugey Mendoza.-

Constantemente en el discurso se dice que tener hábitos es importante porque de cierta manera definen al sujeto, la Real Academia Española señala que los hábitos son: el modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes, u originado por tendencias instintivas.

Estas formas de expresión pueden ser bien aceptadas por la sociedad o no, el individuo desde que es infante es instruido por sus padres o adultos que lo rodean a generar buenos hábitos; comportamientos que socialmente sean aceptables o le permitan ser un sujeto social que no altere las normas de convivencias ya establecidas.

No obstante, en ocasiones el sujeto desarrolla formas de expresión muy singulares que no son bien aceptadas por la sociedad, tales expresiones pueden ser: comerse las uñas, hablar con la boca abierta, arrancarse o jalarse el cabello, ser impuntual, levantarse tarde, no terminar algún trabajo o tarea, comer de manera poco saludable, entre otras.

Si se observa cada una de estas manifestaciones detenidamente se puede dar cuenta que estos “malos hábitos” son muy parecidos a conductas que el individuo realiza cuando está ansioso, nervioso, preocupado, estresado o  triste, etc. por lo que cada una de estas expresiones del sujeto puede ser una forma de enunciar algo que le está generando un malestar. La mayoría de las veces el sujeto no es consciente de que estos “malos hábitos” le están comunicando algo que es preciso llevarlo muchas veces a la clínica.

Por lo que cuando el sujeto de se da cuenta de que esa forma tan singular que tiene de expresarse no es aceptada por la sociedad o le está generando algún problema con esta tiende a querer eliminarla. Esto no es posible, lo que únicamente logra el sujeto es cambiar ese hábito por otro que le sea más llevadero o le permita sobrellevar de una manera más amena sus relaciones sociales, muchas veces si no es que en todos los casos la persona no se da cuenta de que cambio su viejo hábito por otro más “tolerable”, es decir, se vende la idea de que eliminó el hábito que le generaba conflicto. En realidad esto no sucede de esa manera  al “eliminar” el viejo hábito se generó uno nuevo, como esta transición no es consciente, el viejo hábito tiende a aparecer cuando el sujeto se enfrenta a situaciones que anteriormente ocasionaban que su mal hábito se hiciera presente, por lo que es imperativo analizar cada una de las manifestaciones del sujeto para ir más allá de lo observable y encontrar la fuente del malestar que desencadena esas conductas para potencializarlas y en vez de buscar eliminarlas convertirlas en aliadas del sujeto guiándolas a favor él.

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Diana Sugey Mendoza 
Psicóloga
dianasmc22@gmail.com