SUGEY MENDOZA| De caídos y caídas

Por Diana Sugey Mendoza.-

La semana pasada comenté sobre el efecto que el celular tiene sobre las personas, hoy se vuelvo a retomar el tema, debido a que la semana pasada las redes sociales más utilizadas como facebook, WhatsApp e Instagram estuvieron fallando, según se mencionó la causa fue porque el sistema estaba siendo actualizando. Pero bueno, lo que interesa aquí no es la causa del problema si no el impacto que causó en las personas. Al ingresar a estas redes sociales se podía ver claramente ciertas publicaciones que decían lo siguiente “mamá e hija se reencuentran en la misma casa tras la caída de WhatsApp y facebook” dichas publicación fueron realizadas de manera burla.

Pese a la burla. este tipo de publicaciones son bastantes oportunas, cotidianamente es normal ver a los padres de familia con el teléfono en la mano haciendo caso omiso a lo que los hijos tienen que decir, o a la inversa, ver al hijo ignorando al padre por ponerle más atención al celular, inclusive el padre de familia que antes recriminaba al hijo por estar con el teléfono en la mano a la hora de comer ahora adopta las mismas conductas, y en la mesa las conversaciones han disminuido basándolas básicamente en memes; imágenes graciosas que comparten entre ellos.

No obstante el sujeto vive en eterna queja, pues por un lado demanda la atención de las personas a su alrededor y por el otro lo ignora, cuando es el otro el que esta al teléfono mientras el sujeto habla recrimina dicha conducta pidiendo su atención, pero al estar él en la posición del otro se hace el que no se da cuenta de que está ignorando argumentando que si escucha el discurso, sin embargo tiende a pedir que dicho discurso sea repetido y no una ocasión si no varias.

Por lo anterior es que se puede decir que la actitud del sujeto ante el teléfono es de “dopado”, es decir, el sujeto está controlado por lo que las redes sociales le entrega, que al parecer le brinda mayor satisfacción que lo que el trato humano pude ofrecerle, tal parece que las relaciones sociales cara a cara ya no son suficientes para satisfacer la demanda de interacción del individuo, pareciera que prefiere conversar con el otro de manera virtual, estando en una constante contradicción ya que al estar platicando con la otra persona a través del teléfono  demandan platicas presenciales y acuerdan encuentros, pero al estar frente a las persona su presencia no le es suficiente y siente la necesidad de platicar con alguien más por el teléfono.

La situación anterior es una actitud tan general, que el sujeto lo hace parte de su comportamiento cotidiano y juega con él, se hacen bromas como esconder el celular de alguien para gozar de la desesperación de la persona o realizar apuestas en reuniones de amigos en donde el que tome el teléfono primero pierde, e incluso  los individuos se prueban así mismos intentando desconectarse por un rato, pero, al final el sujeto siempre cae en los encantos de las redes sociales. Por lo que el problema no es el teléfono, éste es solo un objeto, lo que hace magnifico al objeto son todas las facilidades que brinda para acceder a una red social y de esta manera estar en constante contacto con el mundo virtual que tanto lo satisface, siendo casi incapaz de despojarse de él.

Diana Sugey Mendoza 
Psicóloga
dianasmc22@gmail.com