RIZOMÁTICO | El registro de la felicidad

Por Vlad Cuevas

Los gobiernos registran sus acciones con la idea de mantener como prioridad que la “felicidad” de la gente se haga visible, esto en el rubro del manejo de la imagen institucional y la imagen pública de sus colaboradores.

Por medio de los encargados de redes sociales y sus departamentos de comunicación social, a su modo, diariamente trabajan para la realidad que ellos necesitan se haga más vistosa, sobre todo si se trata de ocultarla, funcione y trascienda para las masas.

En coordinación con otros medios privados, pagan y gastan enormes cantidades de dinero para crear contenidos amenos, amistosos, bonitos, dignos de la investidura política. Se utilizan todos los recursos posibles: escritores, modelos, niños, madres de familia, trabajadores de las oficinas de gobierno, gente “pobre”, gente “acomodada”, empresarios, y cualquiera que esté dispuesto a engañar o distraer al prójimo por algo de dinero o privilegios. La cantidad invertida en imagen en los gobiernos supera la inversión en muchos rubros necesarios para la nación.

En cuatro años de gobierno Peña gastó 34 mil mdp en publicidad oficial: Artículo 19

 

Esto es un negocio jugoso y que por supuesto nadie se lo quiere perder, sin embargo, el nuevo gobierno ha denunciado y anunciado que definitivamente ahorrarán dinero en ese rubro, lo que ya puso a trabajar a los creativos coordinadores de estas empresas que reciben millones de pesos del erario público por ayudar al gobierno, en muchos de los casos, a sesgar la información que le llega al ciudadano.

Por eso hemos notado en algunos periódicos, programas de radio y televisión, un cambio en el discurso, ya que buscan ahora venderle al nuevo gobierno lo que muchas veces es irresistible para el ser social: una super exposición pública y una proyección de su imagen a niveles de rockstars. Así andan los lobos acechando a su nueva presa, convenciéndolos para poder llevar su registro de la felicidad.

Seguramente convencerán a muchos, seguramente callarán a otros tantos, pero esperemos que el ciudadano en cambio tenga mejores oportunidades para saber evaluar cuando lo quieran engañar sistemáticamente o cuando le quieren utilizar para justificar los errores de sus representantes; Cuando uno de los funcionarios públicos roba dinero público o no utiliza los recursos para resolver una problemática y se culpa a la gente de, por ejemplo, tirar basura o no respetar las leyes.

Lastimosamente, hemos sufrido mucho este último sexenio con el cinismo y el atropello a los derechos humanos, a la propiedad privada, a la libertad de expresión y a la dignidad ciudadana. Espero de verdad que el nuevo gobierno lleve consigo un mejor registro de la felicidad de la mano con la verdad ,que no hay peor incertidumbre que el saberse engañado y condicionado para aceptar las mentiras por miedo, dinero o vanidad.

@vladimircuevas