LA CLOACA|LAS PRISAS DEL GOBERNADOR QUIRINO

Por Mario Kato

Una vez consumada la peor de las derrotas electorales para el Partido Revolucionario Institucional, Partido Verde Ecologista de México y Partido Nueva Alianza, institutos que desde 2006, han hecho alianza permanente en Sinaloa, al gobernador Quirino Ordaz Coppel, quien llegó al poder por medio de ellos, le entró una sospechosa “prisa” en algunos proyectos

El puente del Boulevard Rolando Arjona a la altura de la JAPAC, es uno de esos proyectos, no sabemos si la obra es un compromiso hecho con algún grupo empresarial que se beneficiará directamente de ella, hay que recordar que Grupo Ley y Grupo Coppel están construyendo un megacentro comercial justo a unos metros de donde estará el puente

También puede ser que la obra se preste para pagar algún compromiso político con un contratista o grupo constructor en específico, hay que recordar que sin duda el sector más opaco en los gobiernos es el de la obra pública, en donde nadie está interesado en rendir cuentas, los megaproyectos son la herramienta favorita para el lavado de dinero, desvió de recursos públicos y los famosos moches

El cuento es que de buenas a primeras una obra que estaba apenas en el diseño, se convirtió en “prioridad” de gobierno, Don Quirino la echó a andar, a pesar de las resistencia y observaciones de colegios de ingenieros y organismos ciudadanos como Pro Ciudad, que si bien no pedían la cancelación de la obra, si exigen un proyecto que tome en cuenta el derecho a la movilidad y el medio ambiente

La obra está en marcha, no sabemos si es lo más conveniente para la ciudad que pasa por crisis más sensibles como las de la seguridad y la justicia, no sabemos si en verdad es una obra “estratégica” o solo una ocurrencia más como las sorpresivas  remodelaciones de los estadios de futbol y beisbol en Mochis, Mazatlán y Culiacán o la compra del edificio Homex, lo único seguro es que Ordaz Coppel tiene prisa, la obra va y tendrá un avance significativo de aquí a diciembre que llegue el nuevo régimen, cuando sea tarde para echar abajo el puente o por lo menos discutir su pertinencia