RIZOMÁTICO | Los nuevos solitarios

Por Vlad Cuevas

Se decía o comprendía como solitario aquel que evitaba compartir el espacio con alguna persona o grupo de personas después de un determinado tiempo, el cual casi siempre resultaba ser especialmente corto. Ser una persona solitaria hablaba de ese personaje que prefería, por supuesto, estar al margen de la socialización, de la convivencia, de la atención de los demás, pero alguien que no necesariamente estuviese “amargado” o “dolido” por algún evento anterior en su vida. Un solitario podría ser un ermitaño, uno de esos de los que ya no se sabe nada o hasta se presume muerto, alguien que posiblemente no tiene ni siquiera un teléfono y optaba por transmitir sus comentarios en papel o en estrofas de una canción, casi siempre para sí mismos. Estos eternos solitarios ni siquiera perdían su tiempo viéndose en un espejo, no tenían la necesidad de buscar la opinión de nadie ni de su propia mirada, ya que el sonido de su mente es el que definía su existencia y los hacía disfrutar de su eterna soledad.

Sin embargo, hoy parece que tenemos nuevos solitarios y una remodelada descripción de estos, quienes basan su interacción con el mundo explotando su palabra y su imagen en redes sociales.  Suben videos y fotografías con su “opinión”, imágenes de su “belleza”, de su determinación y de su energía por “vivir”. Estos nuevos solitarios tienen cientos de seguidores virtuales que se entretienen con la proyección de su soledad, tales “fieles followers” acuden a sus cuentas y actualizaciones mientras esperan en la fila de un supermercado o evitan platicar con la tía Ticha de la familia.

Los nuevos solitarios se proclaman populares, queridos, escuchados, influyentes de masas; pero seamos sinceros, la mayoría sólo entra a sus historias y fotografías a ver si pueden ver algo de más…tal vez informarse de algo, ya que Wikipedia no tiene ojos ni facciones bonitas, tal vez entran para encontrar algo de que burlarse o simplemente perder el tiempo, pues estos se están volviendo objeto de consumo.

Cierto que muchas veces te hacen pensar, pero después de un tiempo de verlos insistiendo los desechas y les cambias por otro nuevo solitario que consumir. Por que es así, se han vuelto productos de la canasta básica. Vienen en distintas formas y colores, una mayoría se distinguen únicamente por el nombre dado que son tan parecidos, aunque una minoría destaca por su talento, no obstante todos terminan siendo intercambiados con el paso del tiempo.

Los nuevos solitarios odian estar consigo mismos, por eso añoran sus cinco minutos de fama y llenar con likes su corazón, pero en el momento que dejan el celular, si les pones atención, puedes notar su intensa pero desorientada soledad. No duran mucho tiempo sin este, su celular, que se ha vuelto una verdadera extensión de su cuerpo, alejados de él la ansiedad los domina, por lo que dar refresh en alguna aplicación puede calmar esa impaciencia por saber que tantos otros usuarios en las redes les han visto, les han admirado, no les han dejado solos.

Los nuevos solitarios ya no son como los de antes, ya no existen quizás  los grandes pensadores formados en la soledad y la reflexión, esto gracias a la llegada de las nuevas estrellas de Instagram, Facebook y Snapchat, que hablan de todo sin pensar y que no se toman un segundo para meditar.

Entre ellos mismos, como si fueran virus, se van pasando los prejuicios de esa sociedad inmadura de la que incluso ya dependen las economías.

Los nuevos solitarios duran horas editando su “buen material” y buscando los nuevos filtros que adornen mejor la imagen y las palabras que se han vuelto su forma supuesta de inspirar ¡se dicen artistas!

Pero ¿Qué pasará con ellos? cuando se queden en el olvido esperando algún mensaje vía inbox allá en el wifi de la soledad. ¿Se irán acaso a programar nuestras vidas trabajando en las nuevas aplicaciones para nuestro celular?

@vladimircuevas

 

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