RIZOMÁTICO | Autómatas con título universitario

Por Vlad Cuevas

En la actualidad muchas universidades iberoamericanas establecen estrategias que puedan cumplir los objetivos institucionales, mismos que revalorizan los contextos en los que se busca influir durante la formación y consolidación académica de los participantes de dicha comunidad del conocimiento, pero máximamente: la formación integral de sus estudiantes, es decir, es necesario que los estudiantes en la formación universitaria puedan egresar de las aulas con valores universales y que estos sean comprendidos en sus proyectos de vida personal.

Es por lo tanto misión de la pretendida formación integral el influir positivamente en los estudiantes y su conceptualización sobre ciudadanía, así, asegurar que las comunidades en donde los profesionistas se desarrollarán reciban el impacto de su visión personal del mundo y sus posibilidades, así podrían tales comunidades, considero, competir para alcanzar el llamado bien común como ciudadanos del mundo.

Si los estudiantes, al salir de las aulas universitarias, no adoptan como propias medidas para poner fin a la pobreza, para proteger el planeta y para garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad, es posible que se estén formando dentro de ellas autómatas sin conciencia ciudadana.

Esto sí es un peligro para México (egresar autómatas sin conciencia ciudadana que sólo estén interesados en su beneficio personal), por lo que seguir perdiendo el tiempo con foros de opinion retrasará el desarrollo de una generación bombardeada por el consumismo, el individualismo y la preservación de los valores materiales.

Sugerir que, por ejemplo, con becas se arregla todo —cuando la beca se ha convertido en lugar de un apoyo económico que sugiere una atención integral, en un sistema meramente asistencial y de promoción política — es asegurar que da igual cómo salgan los jóvenes del aula, mientras salgan. Que los estudiantes al  salir de sus carreras profesionales sientan que no aprendieron nada y que el mundo “real” no es como se lo pintaban los profesores, es por demás desolador, y lastimosamente un juicio desorientado; el estudiante debería entender que si estudio fue para que pudiera sentirse capaz y empoderado de provocar cambios positivos en la sociedad, tanto en el campo laboral como en el campo cultural, ya que no está titulado para hacer únicamente lo que le digan que tiene que hacer sino mejorar esos sistemas y costumbres que se resisten al cambio.

La formación integral no es una medicina que cure males sociales de estudiantes enfermos por contextos tóxicos y violentos, la formación integral es un tratamiento liberador y una escuela para toda la vida, de ella dependerá que la virtud de un papel contenga valores universales eficientes al mejorar la calidad de vida de las sociedades en su conjunto y ya no de unos cuantos listos que se consideren superiores por ser licenciados, maestros, doctores o especialistas de todo y nada.


@vladimircuevas