LA CLOACA| MORENA INTOLERANCIA Y BOOTS

Por.- Mario Kato

 

Días atrás cometí la “osadía” de criticar a un operador político de MORENA,  reconozco que puedo estar equivocado en mi percepción de que dicho sujeto es lo que hasta hoy me parece: un oportunista. Abierto a toda posibilidad de debate no doy mi opinión como verdad absoluta, sin embargo, la respuesta que recibí por hacer ese cuestionamiento estuvo lejos de la altura intelectual propia para cualquier diálogo.

Esta vez no llegue ni a ser “hombre de paja”, es decir, no se buscó dañar mi credibilidad exhibiendo algún error o incongruencia, la respuesta fueron una serie de agresiones basadas en mi aspecto físico y mi desarrollo profesional; desde una cuenta de Facebook que al parecer es un BOOT, ya que en ella no hay información personal, ni fotografías, un tal José Pablo Beltrán López, hizo mella de mi obesidad y dejó claro que el lío viene por mis opiniones vertidas en este espacio y mis redes sociales.

La cuenta que ostenta el nombre mencionado, limita su interacción a promocionar a Morena y Encuentro Social, y suele ser sumamente agresivo con quienes cuestionan dicha propaganda, incluso en casos en que personas reclaman por ser etiquetadas en sus publicaciones sin autorización.

No es que los comentarios vertidos hacia mi persona me ofendan en demasía, pero si me parece preocupante que amparado en el anonimato cualquiera pueda acosar a un reportero, la calidad de nuestro trabajo será dictaminada por el lector, las personas que nos leen sabrán si nos leen o no, si les parecemos creíbles o no, si nuestro estilo les gusta o no. Nadie tiene derecho a querer inhibir la libertad de expresión solo porque no esta de acuerdo con lo que que se dice.

Las redes sociales han abierto caminos invaluables, a la denuncia ciudadana, al periodismo independiente y a quienes sin tener trayectorias consolidadas queremos hablar de la vida pública. Lamentablemente las redes sociales también se han vuelto una herramienta para la intolerancia, la guerra sucia y el acoso, este caso es un pequeña muestra, lo peor es que recientemente se han dado agresiones de mayor calado a periodistas de mayor popularidad.

Ofensa grande o pequeña a periodista estelar o poco conocido, siempre el acoso como respuesta al desacuerdo, serán una afrenta a nuestra endeble democracia.