SOFISMAS DE OCASIÓN| Miedo.

Por Juan B. Ordorica (@juanordorica).-

Tenemos que reconocerlo: somos adictos al miedo. Nos encanta. Nos seduce. Pagamos por sentir corridas de adrenalina en nuestro espinazo. Nada nos hace sentir más vivos que las experiencias terroríficas. ¿Quién no disfruta de una buena película de terror o de los estresantes paseos en montañas rusas y juegos mecánicos (entre más arriesgadas parezcan, más nos atraen)? Visitar el cine y compartir nuestro miedo con el resto de la audiencia es divertido. Sabemos que estamos protegidos. La multitud convierte en anónimo nuestra aprensión.

El miedo es un monstruo con el que convivimos sin reparo. Lo alimentamos y hacemos crecer para nuestro disfrute. Deimos y Fobos son buenos compañeros de nuestro camino, siempre y cuando se mantengan en la colectividad.   En el momento que el miedo se hace individual comienza la pesadilla.

En estas elecciones el manejo del miedo ha sido una de las principales características de parte de todos los bandos. El PRI inició una serie de spots donde aparece una familia con evidente nerviosismo ante la posibilidad de la desaparición de algunas reformas en caso de no ser ellos los triunfadores. Falla miserablemente en su cometido.

El miedo, para ser efectivo, debe ser individual. De otra forma, como las películas de terror mal hechas, parecen comedias. Te da risa y provocas al espectador la reacción contra a lo que se busca. En otras palabras: el PRI quiere vender un miedo y todos nos morimos de risa. Por otro lado, el verdadero manejo del miedo viene por otros canales y mensajeros.

Existe un movimiento medio espontáneo y medio manipulado en redes sociales. No hay quien se salve. La mayoría hemos contribuido en buscar ese efecto en los opositores ideológicos y, de igual forma, hemos recibido andanadas de amenazas que pueden poner a dudar de su valor al más portentoso dueño de sí mismo.

A grandes rasgos, hay dos categorías que se pueden detectar entre los comerciantes del terror:

  1. Por un lado, me incluyo entre ellos, creemos que algunas decisiones políticas, económicas y sociales de algún candidato en particular puede traer caos y retroceso en nuestras formas de vida. Distribuir la mísera en lugar de generar riqueza.
  2. Por otro lado, están aquellos usuarios simpatizantes de una corriente que amenazan, agreden e insultan al que no comulgue con sus ideas. No se fijan en el mensaje. No debaten el contenido. Apuntan sus baterías en contra de la persona que tienen enfrente.  La turba enardecida busca quemar a la bruja. De nada vale que la bruja en cuestión no tenga ningún poder mágico y solo se limite a opinar de las brujerías.

La sociedad es pensante. Los seres humanos son racionales, pero un pueblo debe comenzar a temblar de miedo cuando ve a las mentes más brillantes y serenas calzarse las túnicas del verdugo para ser ellos quienes arrojen el primer combustible a la hoguera. Después de eso no hay vuelta atrás.  Cualquiera puede ser el siguiente.

Juan B. Ordorica.

@juanordorica