LA CLOACA|ARENAS MOVEDIZAS, SOCIEDAD DE PIEDRA

Por.- Mario Rodríguez Kato

Tal vez lo que falta es que secuestren a tu hermana o a tu hija para que en verdad sientas la rabia, la indignación no, esa ya se volvió un cliché desde hace rato, vivimos indignados públicamente, aunque en la intimidad de la rutina diaria no hay agravio tal, todo sigue, la vida sigue, las preocupaciones económicas en un sistema hecho para ello, las ambiciones desmesuradas a costa de aceptar una realidad inhumana, la puñeta mental como recursos de escape a la barbarie, al miedo a comprometerse.

Lo dijo Javier Valdez, no queremos sufrir porque sufrir es comprometerse, por eso ante la desgracia ajena fingimos una consternación tan efímera como nuestra solidaridad; no entendemos que la desgracia es colectiva, que también es nuestra desgracia, porque el día que el verdugo toque nuestra puerta, la impunidad, la insensibilidad y la impotencia que hoy vemos de lejitos, será la que nos atropelle en nuestra necesidad de consuelo, en nuestro derecho a la justicia.

En los últimos siete días he visto el reporte de por lo menos seis personas desaparecidas, un señor mayor aparentemente con demencia, una niña pequeña y cuatro jóvenes que tienen entre 12 y 18 años, una ciudad con apenas un millón de habitantes, con apenas el  15 por ciento de su territorio habitado y concentrado en la urbe, se traga a la personas de manera casi diaria, Culiacán se ha vuelto arenas movedizas.

En este país sino se tienes amigos, en el gobierno o en el narco es muy poco probable que regreses con éxito de una desaparición, la razón es simple, narco y gobierno o narcogobierno dicen algunos, son los responsables de la desaparición sistemática de los ciudadanos de a pie, motivos sobran, razones jamás hay.

El hecho de que en las últimas treinta desapariciones sobresalga un patrón,como lo es el rango de edad, la mitad de las víctima son jóvenes de entre 12 y 20 años, me preocupa, ya que en las ciencias sociales todo fenómeno que se repite tiene una causa, saber cual es está cabrón con un gobierno indolente.

Si tiene familiares en ese rango de edad tome precauciones, Culiacán no mereces más jóvenes muertos ni desaparecidos. Por cierto, a matemática simple somos más de 300 familias deudas de policías asesinados en los últimos doce años, más de mil familias de desaparecidos, más de diez mil familias de personas asesinadas. ¿Cuándo nos organizamos a sacudir nuestra vida pública? ¿Cuándo entenderemos que la violencia que vivimos no es normal?

Somos una sociedad enferma, somos una sociedad de piedra, tan indolente y cómplice como el grupo de corruptos que nos gobierna, la diferencia es que mientras nosotros llenamos las fosas con nuestros muertos, ellos se llenas los bolsillos con nuestro dinero. A ver cuando ¡AGARRAMOS EL ROLLO!