LA CLOACA| ¿POR QUÉ ODIA A LA VIUDAS DE POLICÍAS SEÑOR GOBERNADOR?

Viudas durmiendo en la explanada de gobierno del estado durante plantón

Por.- Mario Kato

La relación de Quirino Ordaz Coppel con las viudas de policías caídos en cumplimiento de su deber es añeja, y el trato que el ahora gobernador les ha dado es el mismo, parecería que les tiene “tirria” como dicen por ahí; tal vez solo sea una lamentable coincidencia entre un tecnócrata inhumano y un grupo de mujeres que además de perder a sus compañeros de vida, perdieron el derecho a la REPARACIÓN DEL DAÑO.
Es obvio que en los casos de homicidio la reparación del daño es más bien asegurar a las víctimas la posibilidad de mantener una vida digna y prospera en términos económicos, igual a la que tenían cuando sus parejas estaban en vida, nada ni el presupuesto completo del gobierno del estado, podría reparar la amarga experiencia, las ausencias los días importantes y sobre todo la melancolía de los momentos no vividos; por ejemplo, mi padre que era comandante de la ministerial, no estuvo en la graduación de mi hermana, ni en la mía, tampoco conocerá a sus nietos.
Pues bien, para la burocracia esa enorme deuda moral que el estado tiene con la familias de policías asesinados no les remuerde ni un poco la conciencia, ellos están empeñados en cuidar un dinero que ni si quiera les pertenece. La mayoría de las viudas que pelean su homologación salarial, perdieron a sus esposos entre 2007 y 2010; el gobierno del estado no las quiso pensionar, así que alrededor de 15 fueron protegidas por el decreto 300 que la 59 legislatura del congreso del estado aprobó, el resto fueron pensionadas por convenios con el ejecutivo, luego de que tuvieron que demandarlo.
Quien firmó esos convenios fue nada más ni menos que Quirino Ordaz Coppel, que por aquellos años era Secretario de Administración y Finanzas, así es, el papel pusilánime que hoy juega Carlos Ortega al decir que no hay dinero pa la viudas, y que ellos solo pagaran conforme a la ley, es el mismo papel que ya jugó don Quirino, solo que el ahora gobernador no quería darles ni un peso, ya que su misión fue negar el derecho a la pensión.
Ordaz Coppel se topa de nuevo con este grupo de mujeres “insensatas” que quieren quebrar al pobre gobierno, y el funcionario les da el mismo trato que les dio hace ocho años, las ignora, las denosta, las intimida y las desgasta; que el tiempo pase para que la deuda se olvide y ellas entiendan que el dinero no es para subsanar derechos de víctimas, sino para hacer negocios con los amigos, sobre todo esos que tiene empresas constructoras y hacen estadios.
El gobernador sale a los medios y da discursos solidarios y empáticos, pero desde la comodidad de su oficina gira instrucciones claras a sus subordinados, para que dejen en claro que las grillas no llevan a nada, su administración le pagará a quien él quiera, cuando él quiera y lo que él quiera, que el presupuesto sea una ley es lo de menos, los diputados también forman parte de sus súbditos en el reino de miserabilidad.
Treinta y seis horas de plantón, yo estuve ahí, y el gober no fue ni para bajar a saludarnos, treinta y seis hora y una marcha, y nos dijeron mentiras para quitarnos porque el señor ocupaba inaugurar unos nuevecitos elevadores que costaron casi lo mismo que se le debe a las viudas. Soy hijo del Comandante Eduardo Antonio Rodríguez Murguía, no tengo pensión pero si dignidad y una memoria que respetar; y si es necesario volver, volvemos porque este no es un asunto de dinero, es un asunto de justicia, y la tumba de mi padre nadie la escupe así nomás.
Las viudas y los huérfanos ganaremos esta lucha, porque ustedes están motivados por algo material, nosotras por el amor a nuestros muertos, nos vemos en la próxima batalla y le pregunto ¿Por qué nos odia tanto señor gobernador?