PALOMITAS Y REFRESCO| Verónica: El terror en licuadora.

Por Juan B. Ordorica (@juanordorica).-

Resumen para desesperados:

Todas las películas de terror que alguna vez hayas visto.

Hace unas semanas se estrenó por la plataforma Netflix; con un hype, desproporcionado, la película de terror española “Verónica” del director con experiencia en el género Paco Plaza. La historia está basada en hechos reales. La verdad es que lo que sucedió en el barrio de Vallecas de Madrid poco tiene que ver con los sucesos que se cuentan en la película, pero ya saben, lo de hoy es hacer películas de terror basados en la realidad.

Paco Plaza tomó los elementos y clichés más importantes del terror para meterlos en licuadora y sacar una película qué, a su juicio, debería ser de sustos garantizados. Se queda corto. Jóvenes jugando a la ouija, monjas con un pasado perturbador, niños corriendo en la oscuridad, sombras etéreas, lluvia en el acto final, celulares sin señal, etc.   son variables que no terminan por cuajar en su totalidad. El batidillo de elementos tiene su buena dosis de cinematografía aceptable. Los efectos especiales, las tomas de cámara y el guión están muy cuidados; esto la convierte en una película interesante de ver, pero que la vas a olvidar a los tres minutos que corren los créditos finales.

Verónica tiene aromas de filmes de terror psicológico como el Babadook de 2017 y la sleeper del cine iraní del mismo año con un terror más perturbador “Bajo la sombra”. Las tres películas se desarrollan la mayor parte del tiempo en viviendas de penumbra; con mujeres víctimas de ataques de ansiedad y entidades sobrenaturales respirando sobre sus hombros.

La actuación de la joven protagonista Sandra Escacena es buena. Representa fielmente a la adolescente atribulada atrapada en la década de los 90’s acompañada del sountrack de Los Héroes del Silencio en muchas de las escenas. Sus pequeños hermanos son de lo más rescatable de la película. Uno termina temiendo genuinamente por sus vidas. Aplausos para los niños Iván Chavero, Bruna González y Claudia Placer.

Verónica es una película que se queda en el intento y la indefinición. Tiene una bipolaridad argumental. A veces quiere penetrarnos la psique y en otras ocasiones se conforma con la simplicidad de lo paranormal. Aún así invito a que lea vea. No se preocupe. Estoy seguro que no es de esas películas que arrebatarán sus sueños y lo tendrán tenso en la cama recordando los sobresaltos. Una buena dosis de palomitas y un domingo por la tarde es el cuadro ideal para olvidarse del mundo un par de horas a lado de Verónica.

Juan B. Ordorica.

@juanordorica