LA CLOACA| LA SOMBRA DE ROBERTO SANDOVAL EN CULIACÁN

Por.- Mario Rodríguez Kato

El nuevo PRI nos ha vendido una serie de cuentos durante  lo que va del siglo XXI, empezando por ese, el de que existe un partido “renovado”, las historias románticas de su nueva camada de líderes, todas ellas con el guion de la “cultura del esfuerzo”, basta recordar a nuestro flamante Sergio Torres, el intendente que llegó a presidente municipal, algo así como la cenicienta versión PRI.

En Nayarit también se forjó una historia similar, un mojado que regresa a su tierra para convertirse en gobernador, su nombre Roberto Sandoval Castañeda. En 2008 ganó la alcaldía de Tepic, para después en 2011, ser el candidato peñista a la gubernatura de un estado controlado por el PRI, Sandoval ganó con la mano en la cintura y ahí comenzó la historia de un joven político que pasó a ser un joven millonario: ranchos, caballos, empresas y relaciones inconfesables con el narco.

Durante la gestión de Sandoval, los índices de violencia en Nayarit subieron exponencialmente, se atribuye a una disputa entre el cártel de los Beltrán Leyva y el Cártel Jalisco Nueva Generación, más incursiones esporádicas del Cártel de Sinaloa, más tarde se sabría que el gobierno de don Roberto, jugaba en todos los “equipos” a cambio de jugosos sobornos; en 2017 el PRI perdió por primera vez la gubernatura ante Antonio Echevarría postulado por el PAN-PRD.

La debacle del ahora ex gobernador empezó en marzo de 2016, cuando el gobierno de Estados Unidos detuvo a Edgar Veytia, entonces Fiscal General de Nayarit y principal socio de su amigo el gobernador, Veytia fue acusado de delincuencia organizada y lavado de dinero, escándalo internacional.

Un mes después del arresto de Veytia, aún como gobernador Roberto Sandoval visitó a otro de sus grandes amigos, Jesús Antonio Valdés Palazuelos, el nayarita vino a Culiacán el 4 de abril de 2016 a darle la “patadita de la suerte” al popular Chuy en el arranque de su campaña por la presidencia municipal, el evento fue en la sindicatura de Aguaruto. No se preocupe en buscar fotos o notas de ese día, alguien ya se encargó de borrarlas en Google.

La relación entre el hoy ex gobernador, quien es prófugo de la justicia nayarita, con el alcalde Chuy Valdés quien pretende reelegirse en el cargo, es tan cercana que en la campaña de 2016, empleados del gobierno de Nayarit vinieron a “supervisar” los trabajos de promoción y brigadas del candidato priísta, los burócratas nayaritas recorrieron Culiacán, observando el desempeño de los brigadistas, para después capacitarlos.

Hoy Chuy Valdés y su equipo intentan borrar la evidencia de este “compradrazgo” pero es imposible borrar la memoria de las miles de personas que estuvimos ahí, la tarde de aquel 4 de abril; tal vez hoy Chuy Valdés niegue a Roberto Sandoval, pero el vínculo es innegable, ya sabemos la clase de “fichita” que salió el Nayarita, y como dicen en mi rancho el que con lobos anda a aullar se enseña.