ALÉTHEIA| La paciencia.

Por Yamir Valdez.-

Desde el principio, nos enseñan a ser pacientes, a esperar pacientemente lo que deseamos, a desarrollar pacientemente nuestros dones y talentos.

Si tenemos carácter fuerte, es probable que nuestros padres nos forzaran a tener más paciencia, a ser menos reactivos, más empáticos. Si no toleramos los retrasos o las demoras, la Vida se aseguró de hacernos vivir el experimento tan a menudo como nos llevó a desarrollar esta virtud.

Porque, bella paradoja, la paciencia solo se desarrolla con gran frustración, cuanto más impacientes somos, más vida nos enseña la paciencia, ¿cuánto enojo debemos hacernos vivir para finalmente aprender a esperar en lugar de forzar, a esperar en lugar de imponer, a posponer en lugar de apresurarnos?

Algunos de nosotros hemos sido tan obedientes a las lecciones de nuestros padres y de la Vida que nos hemos vuelto “demasiado” pacientes, demasiado tolerantes, demasiado comprensivos, aunque en ciertas circunstancias habría sido necesario aprender a establecer firmemente nuestros límites y hacerlos valer en lugar de haber tolerado aquello que no tenía sentido. ¡A veces una sobredosis de paciencia nos hace perder nuestras vidas por años!

Como cualquier calidad exacerbada, puede convertirse en una molestia para nosotros si no sirve para el propósito correcto. Si compramos paz, si huimos de la realidad o apoyamos lo insoportable al decir que somos pacientes, entonces hay un desequilibrio en nuestras vidas que debemos corregir. La paciencia es una cualidad que se equilibra con el respeto propio y los límites. No es sinónimo de ingenuidad. Debemos ser tan capaces de afirmarnos a nosotros mismos, como der equilibradamente pacientes para que todo sea armonioso.

Sobre todo, debemos aprender a tener paciencia con nosotros mismos, no a convertirnos en nuestro peor verdugo. De nuevo aquí, no se trata de liberarse de las propias responsabilidades, sino de tomarse sin juzgarse, la paciencia consigo mismo es una gran prueba de autoestima.

La paciencia es esperanza, es una oración a la vida, es Fe.

Finalmente, ¡qué virtud más bella que paciencia!, especialmente cuando son los otros quienes la tienen.

Gracias por pasar.

1 Comment

  1. me gustó esto, ser pacientes con nosotros mismo, como ser tolerantes en pocas palabras tenernos paciencia, para tenerle paciencia a los demás.

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