SOFISMAS DE OCASIÓN| La debacle del PRI.

Por Juan B. Ordorica (@juanordorica).-

Se me ocurrió titular a esta columna “La tragedia del PRI”, después de pensarlo algunos minutos decidí que su caída no debe ser una tragedia, ni siquiera para los priistas. Según la mayoría de las encuestas, sondeos, datos y pláticas de café, existen poquísimos mexicanos que consideren a ese instituto político como una opción para seguir gobernando.

Una de las herramientas más poderosas de la democracia es premiar o castigar a los gobiernos con el voto. El PRI regresó a Los Pinos por el castigo ciudadano al gobierno de Felipe Calderón. Los mexicanos decidieron que las políticas públicas del PAN no merecían continuidad y lo sentenciaron con su voto. Lo mismo pasó en Sinaloa: Quirino Ordaz regresó al poder con el PRI después de un abrumador voto de castigo en contra de los partidos que llevaron al gobierno a Malova (PAN y PRD).

A nivel nacional, el PRI sufre fuertes espasmos que presagian un paro cardiaco del corazón tricolor. La campaña de Meade hace agua, los priistas entienden que cada hombre tiene que ver por sí mismo, buscan pedacearía del barco para flotar y evitar que el naufragio los arrastre a las profundidades del abismo de la ignominia.

En Sinaloa, las cosas pintan menos peor en la gabarra priista. Es evidente que, en nuestro estado, el tricolor es amo y señor de las urnas. Los controles corporativos son férreos y el gobierno tiene severos controles sobre las instituciones electorales, judiciales y hasta en organismos ciudadanos. Los equilibrios están borrados en Sinaloa; sin embargo, todo se puede cambiar en la próxima elección.

También en Sinaloa, el PRI necesita perder. Necesita perder por el bien de nuestra sociedad, por el bien de nuestra democracia, por el bien de nuestras instituciones, por el bien de los equilibrios y sobre todo por el bien de los priistas. A Sinaloa le urge reinventarse políticamente. Un triunfo del PRI en Sinaloa y una debacle en el resto del país, significaría que los actores políticos locales no tendrían motivación para cambiar. Sentirían que sus formas retrogradas y obtusas de hacer política y gobernar son las correctas. Que Sinaloa es “priyista” aunque el resto del país los repudie.

Desde luego que existen políticos y militantes del PRI que entienden la necesidad de evolucionar, pero se encuentran atrapados en la espiral de la autocracia del paleolítico. Lealtad y unidad hasta la ignominia es al yugo de la evolución de la razón en el PRI.

Los priistas necesitan reconstruir su propuesta. La victoria del PRI en Sinaloa no es un hecho. Los sinaloenses ya demostraron que el voto sirve para castigar. Creo que es el tiempo de demostrar que el voto también sirve para regresar a los equilibrios. El PRI está listo para perder. Ayudemos al PRI a renacer. Obliguemos a los priistas a ser mejores.

¡Bienvenida la debacle del PRI!

 

Juan B. Ordorica.

@juanordorica