Sergio Pérez Torres: Aplausos para un final que no termina

Sergio Pérez Torres, escritor.

Por Hernán Arturo Ruiz

Fue en la primaria cuando Sergio Pérez Torres (Monterrey, Nuevo León 1986), tuvo su primer encuentro con la literatura. Gracias a su maestra Juany conoció a Gabriela Mistral de quien tuvo que memorizarse un poema para recitarlo junto a su grupo. En ese entonces Sergio no tenía idea de que se convertiría en poeta, ni mucho menos de que su obra sería reconocida con importantes premios como el Certamen de Literatura Joven Universitaria 2009, Los Juegos Florales del Carnaval de La Paz 2016, IV Certamen Literario “Ana María Navales”, XXVI Premio Nacional de Poesía “Ydalio Huerta Escalante” 2016, XXIV Premio Nacional de Poesía Sonora 2016 “Bartolomé Delgado de León”, Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín 2017, Concurso Palabras Migrantes y que por su narrativa obtendría el triunfo en la  4ta Convocatoria “Se busca escritor”.

Ya en la adolescencia descubrió a Safo y quedó asombrado por su habilidad técnica, su engañosa sencillez, la claridad, los recursos y sobre todo por la musicalidad. De vez en cuando regresa a él para resolver ciertos textos o continuar con algo que está escribiendo: “Aunque conozco muchos de los poemas de memoria en eólico, debo decir que colecciono traducciones de Safo, hasta ahora mis favoritas son la de Carlos Montemayor al español y la de Anne Carson al inglés”, comentó.

Otro de los autores que recomienda es William Shakeaspeare. De él ha aprendido de su sentido del humor, del intrincado tejido de imágenes sobrepuestas, su entendimiento de lo humano, el dominio del lenguaje y su maestría para el manejo de la metáfora. En la poesía, una de sus maestras es Sylvia Plath a quien admira. También mencionó a Alejandra Pizarnik, Dylan Thomas, William Blake, Emily Dickinson, Fernando Pessoa, Saint-Jhon Perse, entre otros. Al preguntarle sobre autores contemporáneos Sergio menciona a Charles Simic, Anne Carson y Eduardo Lizalde.

El proceso creativo

Sergio se considera un escritor disciplinado, a pesar de que muchas veces no tiene una idea clara de lo que quiere escribir o un proyecto en desarrollo, pues practica la escritura automática para no perder el ritmo. Aunque confiesa que a veces la página se queda en blanco y es cuando aprovecha el tiempo para corregir otros textos.

“Me inclino más al trabajo, pero no diría puro. Si bien, muchas lecturas alcanzan a desbordarse en escritura, a veces  las condiciones no son tan propicias. Por otro lado, aunque tengo muchos problemas con la idea de la inspiración, no puedo negar que tengo períodos mucho más productivos.”

Además, dentro de su proceso creativo hay algunas manías, un ejemplo de ellas es la obsesión que tiene por los nombres: “Puedo pasar horas consultando etimologías, heráldicas, etc. Muchas de las veces esto determina el rumbo de lo que escribo”, mencionó, y  aunque su producción es mayormente poética, también ha incursionado en la literatura. En junio de este año aparecerá Los arcoíris negros, libro que le mereció el 4to Premio “Se busca escritor” 2016-2017.

Sobre los libros que más trabajo le ha costado escribir mencionó a dos. El primero es Cortejo fúnebre (Proyecto Literal/Instituto Sonorense de Cultura, 2017) que escribió en dos semanas.

“Estaba sobre estimulado, con esbozos de los poemas, así que me dediqué como maniático a hacer los poemas lo más aprisa para no perder el estado y el ritmo. Al final, quedé en shock, seco, con un montón de asuntos que pospuse para poder terminar el libro, destrozado por el tratamiento tan oscuro de una relación fallida y la evocación a muertos para sostener la imaginería. El último verso dice “al final siempre aplaudo mi propio final y no termina”, agregó.

El otro libro es Party animals (CONARTE, 2017), ganador del Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín 2017, del que el autor cuenta, estuvo envuelto en muchos factores para no ser escrito. El más grande fue el trabajo que Sergio obtuvo como reportero en Grupo Reforma. Durante ese tiempo tuvo que organizar su vida entre manuales de estilo, descansos espantosos y los momentos solitarios en donde se enfrentaba a la página en blanco.

Los reconocimientos y el compromiso literario

La obra de Pérez Torres ha sido reconocida con diferentes premios tanto estatales como locales. Sin embargo, el autor no considera que esto sea el fin que debe perseguir ningún libro: “No todos los escritores que me gustan han recibido premios o reconocimientos en vida. A pesar de eso, su obra es considerada cúspide en la literatura. Algunos ni siquiera publicaron un libro y ahora se traducen a idiomas que jamás escucharon.  En cambio, algunos ganadores del Nobel (por poner un ejemplo bien conocido) no han resistido al paso del tiempo ni al gusto de los lectores”.

Pérez Torres es un autor que ha sabido combinar la literatura con otras disciplinas, mismas que le han servido para alimentar su obra. La carrera de Diseño le ayudó a la composición y disposición de elementos en un texto, la Gastronomía le sirvió para aplicar cosas como la ligazón y la combinación, y ahora mismo la Medicina le ayuda a entender el funcionamiento de diversos sistemas que actúan al mismo tiempo y logran mantenerse en un solo organismo.

Desde hace siete años es profesor y está por terminar su sexta carrera. Además, coordina desde 2014 el Encuentro Nacional de Escritores Jóvenes de Monterrey. Trabaja cuatro horas por la mañana, lee y escribe por las tardes y estudia por las noches, pero a veces sólo necesita La gata bajo la lluvia en repeat y un veinticuatro. “Un espectáculo glorioso y decadente”, aseguró.

Sergio Pérez Torres (Monterrey, 1986). Publicó Caja de Pandero (EDÉN, 2007), Mythosis (EDÉN, 2009), Los nombres del insomnio (Cuadernos de la Serpiente, 2016), Barcos anclados al viento (La Cosa Escrita, 2016), Cáncer (NadaEdiciones, 2016), Cortejo fúnebre (Proyecto Literal / Instituto Sonorense de Cultura, 2017) y Party animals.

 

Nota

En diciembre del año pasado aparecieron sus libros Party animals (CONARTE, 2017) y Cortejo fúnebre (Proyecto Literal/Instituto Sonorense de Cultura, 2017), en marzo saldrán a la venta sus poemarios La heráldica del hambre y Barcos anclados al viento (segunda reimpresión), mientras que su libro de narrativa Los arcoíris negros, verá la luz en junio.