RIZOMÁTICO | Extremistas de papel y altoparlante

Por Vlad Cuevas

Aclaro que entiendo al término extremista justamente como extremista para que este sea utilizado en vaguedades. Evitaré en lo futuro que su lectura recaiga en acepciones violentas o religiosas.

El conocimiento se va formando desde la experiencia, la práctica, la comprensión, se va moldeando partiendo desde supuestos o perspectivas, puede llegar a sentirse aprisionado cuando la búsqueda de respuestas recae en versiones repetitivas de soluciones simplistas del mundo y sus misterios. Que si la luna es de queso o que si para llegar a millonario se tiene que tener sólo suerte, para encontrar el amor quererse a uno mismo, para ganar dinero trabajar para conseguirlo, seguir los pasos de los “exitosos” escuchamos.

Vamos en el proceso del acercamiento al conocimiento comprobando las teorías y aprendiendo de los errores, muchas veces nunca aprendemos gran cosa y nos defendemos de la realidad culpando a los otros, o presumiendo que tal vez sabemos más que los que saben menos.

He notado como la falacia generalizadora de premisas incomprobables van tomando fuerza entre muchos futuros jueces de la norma y la voluntad, árbitros de las creencias y las costumbres, sentenciadores de los “ignorantes”.

Yaciéndose en un enorme pozo, estos extremistas colocan en posiciones de cabo a rabo a los que no parecen ver sus análisis virtuosos. Les han inventado un nuevo lugar en nuestra sociedad, presentando sus dictámenes a ser posicionados en la opinión, a distribuirse al mejor postor que por error u omisión parezca recoger sus axiomas…

  • Los que no leen son ignorantes, los que sí, soberbios.
  • Los que no creen son adoradores del diablo, los que sí esclavos idiotizados.
  • Los que no hablan son cobardes, los que sí, alarmistas.
  • Los que no sonríen son amargados, los que sí, arrogantes.
  • Los que no presumen no tienen, los que sí, engreídos.
  • Los que no son normales son homosexuales, los que sí, infieles.
  • Los que no saben hablar son una vergüenza moral, los que sí, fanfarrones.
  • Los que no votan son cómplices, los que sí, ingenuos.
  • Los que no chingan son pendejos, los que sí, corruptos.
  • Los que no estudian, son idiotas y deberían encarcelarlos, los que sí, son obstinados y deberían mejor ponerse a trabajar.

Los extremistas de papel y altoparlante con su incendiario discurso siempre se consumirán en el vástago que les da soporte, ya sea de madera, papel o algodón,  igualmente se agotarán. Está en nuestras manos no alentar la propagación de ese fuego, siempre lo está.

@vladimircuevas