PALOMITAS Y REFRESCO| Dunkerque: Una derrota victoriosa.

Por Juan B. Ordorica (@juanordorica).

Iniciamos con la temporada del Oscar. La semana pasada toco el turno a “La forma del agua”, una de las nominadas a mejor película del año, del director mexicano Guillermo del Toro; en esta ocasión es turno de conocer la visión de Cristopher Nolan sobre uno de los sucesos históricos más importantes de la Segunda Guerra Mundial: El desalojo de las playas de Dunkerque del ejército franco- inglés.

Las tropas nazis están arrasando sobre toda Francia. Los ejércitos de Inglaterra y Francia quedaron atrapados en una pequeña franja de playa de unos cuantos kilómetros de ancho. 400 mil soldados están a merced de los Panzers y la luftwaffe. La mayor movilización de embarcaciones civiles de la historia de la humanidad tiene que hacerse a la mar desde Inglaterra para ir a rescatar a sus soldados. Las complicadas condiciones geológicas del lugar hacían imposible la llegada de buques pesados.

Cristopher Nolan (Memento, Caballero de la noche, El Origen) nos regala el mejor trabajo de su carrera como director en este filme. Utilizando tres historias individuales, que a primera vista no tienen conexión alguna, nos va narrando en bucles de tiempo el desarrollo de los sucesos en las playas francesas. Afortunadamente, no recurre a los clichés de guerra de personajes unidimensionales; sus protagonistas están bien construidos, al igual que sus motivaciones

Desde las perspectivas de un joven soldado varado en la playa; un piloto de avión, a bordo de un Spitfire, que lucha contra el combustible y contra el tiempo para ayudar a los suyos y un grupo de civiles en un pequeño barco recreativo, Nolan utiliza magistralmente los saltos en el tiempo hacia adelante y atrás para envolvernos en la desesperación y angustia de quienes vivieron la historia.

La genialidad de Nolan se puede percibir en la edición de Dunkerque. Las transiciones entre escenas y secuencias de acción están elegantemente ligadas.

La actuación de Colin Firth (El discurso del rey, Kingsman) en el papel de un impotente oficial de la armada británica ante la inminente carnicería de sus jóvenes soldados es de destacarse. Mantiene la tensión, pero sin perder la compostura del rol que desempeña. De igual manera, Tom Hardy, (Bane, Mad Max) una vez más detrás de una máscara, nos regala una solida actuación. Hasta parece que se siente cómodo haciendo papeles donde oculta su rostro.

Una buena película de guerra no puede estar completa sin un complemento de sonido y sus efectos. Son bastante reales y técnicamente están a la vanguardia. En todos los aspectos es una película redonda.

Más allá de la película, los sucesos históricos que tuvieron lugar en Dunkerque, Francia, es una parte la historia universal que debemos conocer. Si esos 400 mil soldados no hubieran salido ilesos de esa evacuación, no hubieran tenido la oportunidad de regresar unos años más tarde para terminar con el nazismo. Dunkerque nos enseña que las derrotas en la vida, con el tiempo, maduran y se convierten en victorias.

Juan B. Ordorica.

@juanordorica