Hobbies y mañas presidenciales.

Por Omar Arias.

El Castillo de Chapultepec, Palacio Nacional y los Pinos, han visto cómo sus habitantes, principalmente el Jefe de Familia, el Presidente de la República, tenía breves ratos libres en los cuales se dedicaba a realizar actividades de gusto personal. El viejo caudillo José de la Cruz Porfirio Díaz Morí, solía correr a sus 70 años por el Bosque del Castillo de Chapultepec, cabalgar junto con su hijo Porfirio Díaz Ortega “El Chaz” y escalar las pirámides de Teotihuacán; escalaba siempre solo, sus compañeros de gabinete como Bernardo Reyes Ogazón y José Yves Limantour no lo acompañaban. Don Justo Sierra Méndez su Secretario de Instrucción Pública se admiraba de la condición física de su jefe.

Francisco Ignacio Madero González, en Chapultepec en más de una ocasión practicó el espiritismo, habló con su hermano Raúl Madero muerto a los cinco años de edad, Raulito según el presidente lo guío por el camino de las armas, dicha afición del presidente, hizo que revolucionarios como el sinaloense Ramón Fuentes Iturbe practicará dicha actividad.

El General Álvaro Obregón Salido era amante de la poesía y un poema de su autoría se conoció en su época de viudo por allá en 1909 llamado: “Fuegos Fatuos”.

Lázaro Cárdenas del Río, todos los días a las 6:00 am nadaba en la alberca de los Pinos, más de un Secretario de Estado para tratar asuntos con el presidente entraba al remojón de agua helada.

Cárdenas prohibió los juegos de azar, de los cuales eran empedernidos clientes y dueños los Presidentes Plutarco Elías Calles y Abelardo Luján Rodríguez, a tal grado que el Gobernador Sinaloense Manuel Páez pagó de la tesorería del Estado una partida de póker al General Calles.

En la Presidencia de la República, también hubo cantantes, charros a caballo y cantantes de piano como el sonorense  Adolfo de la Huerta Marcor, que dedicaba su tiempo libre a la tocada y a componer canciones, una de ellas la más famosa es: “Sonora Querida”.

Manuel Ávila Camacho el presidente de Teziutlán Puebla, montaba a caballo e invitaba a los pinos a artistas como: Agustín Lara, Pedro Vargas y Toña la Negra para echarse el palomazo y más de aquellas canciones rancheras del norte.

Adolfo Ruíz Cortines, fue un aficionado al dómino y a la baraja, juegos que combinó con la política y más en su sucesión presidencial de 1958, Antonio Ortiz Mena, su Director del Instituto Mexicano del Seguro Social y futuro Secretario de Hacienda de los sexenios de López Mateos y Díaz Ordaz recordaba: “El Presidente nos citaba muy noche y tomábamos jaiboles, cuando perdía un juego se tocaba el pecho y decía con el perdón de la investidura, me ganaron estos tales por cuales”. Existía en el sexenio Ruiz-Cortinista la costumbre presidencial que cuando los reporteros entrevistaban al presidente, y esté no entendía o no sabía el significado de alguna palabra, traía consigo un diccionario y contestaba, – que buena falta hace hasta el día de hoy que un mandatario lo lleve a la práctica -.

Los mandatarios tenían momentos libres de distracción: Luis Echeverría Álvarez jugaba con su Secretario Particular tenis en los pinos; José López Portillo corría junto con el orgullo de su nepotismo, su hijo, José Ramón López Portillo Romano, por las pistas del campo marte y entrenaba en el box; a Carlos Salinas de Gortarí le gustaban los maratones y más si estos se realizaban en la patria chica de sus antepasados, en Agualeguas Nuevo León.

Pd: Se acerca la elección presidencial del 1 de julio de 2018, y las tres principales coaliciones tienen a sus ya cantados candidatos presidenciales, uno toca la guitarra eléctrica, y los otros dos son aficionados al béisbol.

¿Cuál afición se impondrá el1 de diciembre de 2018?