ALÉTHEIA| Nuestras resistencias.

Por Yamir Valdez A.

Aunque sabemos que es utópico, todos deseamos vivir una vida feliz, sin problemas y sin sufrimiento.

Sin embargo, a menudo somos nosotros mismos quienes inconscientemente alimentamos parte del sufrimiento que experimentamos. No damos el gran paso, pero con demasiada frecuencia somos esclavos de las emociones como la resistencia, la ira, el odio, el resentimiento, los celos, el miedo, el juicio, el encierro y el hacer interpretaciones erróneas sobre uno mismo, otras personas y eventos.

De hecho, a menudo nos resistimos a aceptar la realidad de lo que crea nuestro sufrimiento. Por lo tanto, frente a esta premisa, a veces queremos responder que nuestro caso es peor, que el infierno son los otros, que nadie nos entiende… Resistimos con todas nuestras fuerzas lo que nos lastima, lo que nos molesta. Juzgamos, criticamos, nos negamos a aceptar los caprichos de la vida si son contrarios a nuestras expectativas. Sin embargo, nos ahorraríamos sufrimiento si aceptamos ahora mismo el hecho de que todo lo que queremos no está necesariamente hecho para nosotros y que todo lo que nos sucede es precisamente lo que necesitamos.

Creemos falsamente que una vida feliz es una vida sin problemas y sin sufrimiento.

Y, sin embargo, es parte de la vida, así como la alegría y la tristeza: una no va sin la otra. Entonces, ¿por qué resistir con toda nuestra fuerza contra los eventos que ocurren? La vida es una sucesión de alegrías y tristezas. ¿Es deprimente? No, es la realidad. Y mientras más temprano en la vida aceptemos este hecho, más pronto nos tranquilizaremos con los eventos de la vida.

Nuestra fortaleza se desarrolla al enfrentar eventos difíciles, resistencias, decepciones; también nos dice cuál será nuestro nivel de felicidad en la vida.

Nada dura de forma permanente. Todo pasa, entonces, disfruta las alegrías, aprende de las dificultades. Construyamos nuestra felicidad. La felicidad no ocurre un día repentinamente en nuestra vida: está construida en todo momento por nuestros pensamientos y nuestras reacciones.

Acepta lo que es, compórtate con la realidad, modifícala donde sea posible, cambia para ser más feliz; ese es el secreto de la felicidad.

Gracias por pasar.

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