PALOMITAS Y REFRESCO| Nazarín: un viaje por la palestina mexicana.

Por Juan B. Ordorica.

Amigos lectores hoy inicio con un espacio dedicado al cine, agradezco infinitamente su tiempo para leer algunas de mis ideas acerca de las películas que me gustan. No soy crítico de cine o tengo preparación alguna como cineasta; sin embargo, soy un cinéfilo empedernido y trato de ver la mayor cantidad de películas posibles. Desde mi punto de vista tratare de llevarles semanalmente alguna recomendación que los va entretener y dejar buenos momentos. Extiendo el agradecimiento a El Afiche por brindarme este espacio y su confianza.

En esta entrega les quiero recomendar algo del cine mexicano de su época de oro. Nazarín (1959) es una película que descubrí hace un par de años por entera casualidad en esas horas de madrugada que el sueño no llega y el cine mexicano por cable se convierte en uno de tus compañeros. Confieso que nunca había escuchado hablar de esta película, pero después de verla quede gratamente sorprendido e investigue un poco más de ella.

Nazrin está protagonizada por Francisco Rabal y tiene como compañeras principales a Marga López y Rita Macedo, Ignacio López Tarso completa el elenco de mayor relevancia. El director es el genial Luis Buñuel. Es un filme muy al estilo Buñuel: fotografía, cielos, trama bien estructurada y final con alto componente trascendental- filosófico.

Rabal trae a la vida a un extremadamente humilde sacerdote (la definición gráfica de un asceta total) cuya misión es ayudar al prójimo renunciando a cualquier satisfacción personal por mínima que pueda ser (El mismo vive de limosnas y de la comida que otros le regalan). Entre su ministerio conoce a una prostituta que comete un crimen; Junto a ella emprende la huida. Su trajinar los lleva por un viaje por pueblos y regiones de México rural de mediados del Siglo XX.

El viaje de Nazrín explora las raíces del cristianismo filosófico; no del dogma y la parafernalia de la religión. No hace una referencia total a Nazrín como el Jesús mexicano, pero si se mimetiza con las nociones de caridad, amor, tolerancia, perdón y sacrifico del nazareno original.

Las actuaciones de Rabal, López y Macedo son monumentales. Sobre todo, la presencia de Rita Macedo es sorprendente. Su viaje personal es el que más atrapa. La prostituta redimida por el ejemplo del sacerdote es parte de lo que da sentido a la trama.

El final, aunque parece insignificante y desconectado, está lleno de simbolismo. Es la renuncia de Nazarín a sus ideales. Por lo que ha vivido y lo que predica. Sus lagrimas son más el punto final de una película que merece ser puesta entre las primeras tres del cine mexicano de todos los tiempos.

Juan B. Ordorica.

@juanordorica