FEROZMENTE | Una Ley de Seguridad Interior para atrapar al Criminal, Cri-Criminal.

La historia comienza a finales del año 2006, cuando el entonces Presidente de la República, hoy afamado tuitero y buscador de firmas de apoyo para su esposa, Felipe Calderón Hinojosa, tomó la apresurada decisión de comenzar una guerra contra el narcotráfico, después rebautizada como lucha contra el crimen organizado.

Fue una decisión apresurada a todas luces, primeramente porque no se tenía un claro diagnóstico del alcance de la corrupción. Se creyó que México solo estaba infestado de la cabeza, cuando el cáncer había alcanzado a todos los niveles de gobierno. Además, se olvidó de una parte sustancial; crear un cuerpo normativo que le diera certeza a las fuerzas armadas de realizar las nuevas labores que les fueron encomendadas.

Esta historia jurídica-legal comenzó a ponerse interesante el 30 de noviembre del año 2017 –sí solo 11 años después- cuando nuestros representantes populares en la Cámara de Diputados aprobaron el Dictamen por el que se expide la Ley de Seguridad Interior. Posteriormente fue turnada a la Cámara de Senadores (como lo establece la Ley), para su discusión y aprobación.

Fue en este momento cuando estalló la bomba mediática, sobre todo por el llamado urgente que hicieron los representantes de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a no aprobar la Ley de Seguridad Interior.

Por si lo anterior fuera poco, a este llamado se sumaron el buen Gael García y Diego Luna, quienes tienen ese don, cual David Jones despertando al Kraken, de cada vez que están frente al micrófono despiertan a la elite de “chairos”, aquellos que acostumbran a criticar por criticar.

Pero ¿Cuál es el problema con la Ley de Seguridad Interior?, muchos analistas han señalado que provocará la militarización del país, es decir: el ejército estará patrullando las calles de la ciudad. Cuando leímos eso, muchos “culichis” nos quedamos con cara de asombro y dijimos ¡A Caray! ¿O sea que eso no pasa en todos lados? Estamos acostumbrados desde hace años a ver al ejército mexicano en nuestras calles, no solo eso, ahora utilizan las patrullas de la policía municipal y estatal para realizar sus recorridos.

Otro de los argumentos era que se violarían nuestros derechos humanos, sin embargo la Ley dice textualmente en su artículo 7 lo siguiente:

“Los actos realizados por las autoridades con motivo de la aplicación de esta Ley deberán respetar, proteger y garantizar en todo momento y sin excepción, los derechos humanos y sus garantías, de conformidad con lo dispuesto por la Constitución, los tratados internacionales y los protocolos emitidos por las autoridades correspondientes”

Además se aseguraba que perderíamos el derecho de protestar en las calles en contra de los malos gobiernos, ya que se consideraría como una amenaza a la seguridad interior, pero el artículo 8 de la misma Ley dice:

“Las movilizaciones de protesta social o las que tengan un motivo político-electoral que se realicen de conformidad con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, bajo ninguna circunstancia serán consideradas como Amenazas a la Seguridad Interior, ni podrán ser materia de Declaratoria de Protección a la Seguridad Interior”

¿Y entonces? ¿Es correcta o no es correcta la Ley de Seguridad Interior? Según el catedrático de la Universidad Iberoamericana, Santiago Corcuera, la Ley es inconstitucional en varios aspectos. La define como una Ley ambigua, regresiva y que confunde la definición de Seguridad Interior con Seguridad Pública. Les recomiendo su columna titulada: “Nace muerta la Ley de Seguridad Interior”, publicada en El Universal el pasado 28 de diciembre, y no, no fue de broma.

Hasta el día de hoy, la película va así…el Presidente Peña Nieto ha dicho que esperará a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación defina si es o no constitucional la multimencionada Ley para promulgarla, o sea que como Poncio Pilato, si se aprueba fue bronca de los ministros de la Suprema Corte, no mía.

Sinceramente yo desconozco si la Ley es o no constitucional, lo que me preocupa es que aún no tenemos claridad cómo vamos a solucionar el problema de inseguridad. El 2017 lo vamos a finalizar con más de 1,500 homicidios dolosos en Sinaloa, es decir, en nuestro Estado asesinan a una persona cada 6 horas. Piensa que cuando te despiertas en la mañana alguien está siendo asesinado, para tu hora de comida otra persona ya fue asesinada, otra más para cuando regresas a casa y otra más mientras duermes. La violencia esta incontrolable, pero yo soy de esos románticos que aún cree que las cosas pueden mejorar, debemos hacer cambios de fondo para obtener resultados distintos.
Que tengan un feliz año nuevo.