CARLOS REA| El retorno al autoritarismo.

Por Carlos Rea.

El pasado jueves la Cámara de Diputados aprobó la polémica Ley de Seguridad Interior con un total de 248 votos a favor, 48 abstenciones y 115 en contra. Siendo el PRI, Nueva Alianza, Partido Encuentro Social, Partido Verde y una fracción de 14 diputados del Partido Acción Nacional, quienes también tuvieron la mayor cantidad de ausencias (30) y abstenciones (48), los que mayoritariamente aceptaron la iniciativa.

Ante este hecho organizaciones gubernamentales, no gubernamentales e internacionales han expresado su desconfianza. La Dra. Tania Reneaum, directora ejecutiva de Amnistía Internacional, considera que la ley representa muy malas noticias para México y que la militarización del país no es la solución. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió un comunicado donde afirma que “una ley no puede hacer explícita la violación a los derechos humanos, promover la ilegalidad o contravenir a la constitución”. También enfatiza la necesidad de fortalecer las instituciones policiales para sacarlas del relego en la que se encuentran. Por su parte, Jan Jarab, representante en México de la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, opinó en el portal de Aristegui Noticias que espera la marcha atrás de la iniciativa en el Senado de la República por su falta de discusión, inconstitucionalidad, atipicidad y aumento del carácter militar.

Las opiniones de estas instancias no deben tomarse a la ligera. Durante la fallida guerra contra el narcotráfico encabezada por el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa nuestro país fue testigo del actuar por parte de la Fuerza Armada en las calles. Los asesinatos y persecuciones se convirtieron en parte de nuestra vida cotidiana, a tal punto que comenzamos a normalizar la violencia. Durante este sexenio la violencia y las violaciones a los derechos humanos se han incrementado.

La Red Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México informa que durante el sexenio de Peña Nieto han ocurrido 1 360 agresiones contra defensoras de los derechos humanos. Semáforo Delictivo señala que tan solo en el mes de octubre hubo 2 371 homicidios en el país, mientras que el Informe Anual de Amnistía Internacional muestra que México ocupa el primer lugar en número de peticiones (500) para que la Comisión Interamericana de  Derechos Humanos (CIDH) investigue casos sobre violaciones a los DDHH. 2016 fue catalogado por el INEGI como el año más violento de este sexenio con 23 953 homicidios dolosos.

La opinión negativa de quienes se encargan de velar por las garantías individuales es evidente pero ¿qué implica la Ley de Seguridad Interior para la ciudadanía? Esta otorga facultades a las Fuerzas Armadas (ejército y marina) para actuar como policías bajo criterios ambiguos que pueden ser peligrosamente malinterpretados. Permite a las Fuerzas Armadas intervenir en manifestaciones que consideren no pacíficas, carece de mecanismos que protejan los DDHH de los ciudadanos, así como de contrapesos para su acción.

Estas acciones son características de regímenes autoritarios, que lejos de salvaguardar libertades buscan acortarlas por medio de la coerción física y psicológica. La Ley de Seguridad Interior llega en una de las crisis más grandes del sexenio de Peña, donde las instituciones están siendo rebasadas no solamente por su opacidad, sino también por el crimen y la delincuencia organizada.

A un año de la culminación del sexenio y a pocos meses del arranque del proceso electoral, esta ley parece un intento desesperado por conservar el poder por parte del oficialismo priísta o evitar por cualquier medio el triunfo de quien o quienes puedan destapar la cloaca y evidenciar a los responsables de la evidente crisis nacional.

A pesar de lo que representa y que aún falta su aprobación en el Senado, la oposición política no prioriza su marcha atrás. Esperemos que en los próximos días se realice un debate extenso y se escuche a los expertos en materia para evitar lo que sería uno de los errores más grandes en materia de seguridad de la historia. La sociedad civil organizada y la prensa crítica también deberán actuar para evitar el retorno al autoritarismo…

 

Carlos Rea.

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