RIZOMÁTICO | Cartas para Desidia

Por Vlad Cuevas

 

A usted me dirijo

aunque no tenga sentido

ya que sé tal vez nunca se verá en mis letras

igual aquí se las dejo

esperando no les juzgue con su vulgar simpleza:

I

Le escribo primero sobre el miedo, que suele aparecer todos los días en pequeños momentos, pequeñas dosis, con intenciones vagas y posiblemente en circunstancias banales. El miedo provoca, entre otras cosas, una mella en la fuerza de la voluntad, ésta que es tan necesaria para emprender una simple acción como la de levantarse de la cama. Para aquellos que vencen el miedo al levantarse ¡felicidades! estarán en pie más tiempo que los demás. Los demás que aquí refiero son precisamente esos miedos que se han conmovido con usted y encumbrado en un espacio privilegiado durante el show de nuestras vidas, están en primera línea, mirándonos con fijación, consumiendo nuestra energía con su ímpetu, se regocijan y sonríen cuando nos ven siendo dominados.

II

Le escribo ahora sobre la rabia, que suele aparecer de vez en cuando en pequeños momentos, en grandes dosis, con intenciones claras y seguramente en circunstancias fraccionarias.  La rabia provoca, entre otras cosas, una mella en nuestra capacidad de resolución personal, ésta que es tan necesaria para solucionar conflictos que no aflijan nuestros días al levantarnos de la cama. Para aquellos que vencen la rabia ¡felicidades! estarán en calma más tiempo que los demás. Los demás que aquí refiero son los deseos de venganza que se han apoderado del espacio en nuestra relación, que han tomado y rodeado la pista del circo durante nuestro show, están en todas partes, excitándose con nuestra sinrazón, alimentándose con nuestra energía y nuestra inmoralidad, se vanaglorian de sus logros y se carcajean cuando nos ven siendo humillados.

III

Concluyo entonces con usted, que suele ser y tomar forma de pasión humanizada, se explota así misma con voluntad propia, usted siendo en todo momento, apareciendo con dosis programadas para los instantes imprevisibles. Me provoca, entre otras cosas, el encuentro con el miedo y va de la mano con la rabia, es el comienzo del todo. El todo al que me refiero es aquel que el ser no controla sino permuta, en un cambalache eterno de pequeños momentos de placer, un círculo vicioso que se vuelve el show en sí, que se arropa de frazadas desbastas y ropas graciosas, que ama lo que dejamos de querer, se alimenta de colocar a nuestras metas alejadas en la oscuridad, se endulza los labios cada vez que nos ve engañándonos solos…con miedo… rabiosos.

@vladimircuevas