FEROZMENTE | Todos me dicen por ahí que tienes cara de yo no fui.

El pasado 18 de noviembre el ídolo de Guamúchil, nacido en Mazatlán, habría cumplido 100 años de edad, a pesar de haber fallecido hace 60 años sigue unido a nuestra existencia y si vivimos 100 años, 100 años pensamos en él.

Pedro Infante es sin discusión el ídolo más grande que tiene el estado de Sinaloa. Mis contemporáneos tendrán en su memoria los recuerdos de sintonizar los fines de semana el canal de las estrellas y disfrutar de decenas de películas de la Época del Cine de Oro Mexicano protagonizadas por el buen Pedro, en mi caso se me inflamaba el pecho al saber que era un sinaloense quien tenía a millones de mexicanos frente al televisor.

Gracias a Infante desde 1947 veíamos escenas de antología como en “Nosotros los Pobres” en donde Pepe el Toro dejaba tuerto a Ledo con un pedazo de madera para obligarlo a confesar que él había matado a la usurera y que Pepe el toro es in…bueno todos conocemos la historia.

Las múltiples películas y éxitos musicales le valieron a Pedro Infante innumerables reconocimientos nacionales e incluso la película “Tizoc” fue premiada en el Festival de Cine de Berlín, hay que señalar que fue coprotagonizada por Doña María Félix, pero el talento de Pedro abonó en su mayoría al reconocimiento.

A lo largo y ancho del país existen museos, estatuas, plazas, calles y avenidas en honor a Infante, sin embargo este espacio quisiera dedicarlo a una estatua en particular. Pudiéramos pensar que la estatua de mayor relevancia debería de estar en la ciudad natal de Pedro, pero no es así.

En 2004 fue edificado el monumento en uno de los lugares más privilegiados del Puerto mazatleco para apreciar el atardecer, es ahí donde se encuentra Pedro Infante montado en una motocicleta recordándonos a su película “A Toda Máquina”, aquella de…parece que va a llover…esa.

Es decir, está bien ubicada y nos remonta a una de sus películas más exitosas, el pequeño (gran) detalle, es que NO SE PARECE. Desde su creación hace más 13 años se dijo que el rostro de Pedro, parece más bien el de Ricardo Ramírez González, quien fungiera como Presidente Municipal en aquel momento. Yo no sé qué tanto se parezca a Don Ricardo, lo que sí se, es que ese no es Pedro Infante.

Esto de hacer estatuas que no se parezcan al homenajeado se volvió a repetir en el 2015 con el intento de Julio Cesar Chávez frente al Parque Revolución en Culiacán (si, Revolución dije, no JSM). Considero que es una falta de respeto no ponerle seriedad a este tipo de esculturas ya que se quedan como un legado para próximas generaciones que no tuvieron la oportunidad de conocer a dichos personajes.

A manera de propuesta se debería de revisar la legislación actual, sobre todo los reglamentos municipales, para no permitir este tipo de fallas. Hay que aplicar un poco más de formalidad a las esculturas y monumentos. No solo aplicando sanciones a quienes los dañen, sino a quienes como escultores no realicen de manera adecuada su trabajo. Talento hay, solo falta apoyarlo.