RIZOMÁTICO | ¡Déjate de eso! y tres razones que explican el porqué

Mafalda by Quino

Por Vlad Cuevas

Guardemos todas nuestras ganancias en una caja de cartón y echemos ésta a la mar.

Las personas, cada día un poco más, encuentran la forma de limitar sus pensamientos acomodando estos acorde a la sociedad con la que conviven. El perfecto culpable de nuestros problemas suele ser el otro que no me deja ser feliz, el vecino y su música, mi marido y sus amigos, el carro que se descompone todos los días, el maldito y corrupto gobierno. La responsabilidad del control de nuestras emociones y pensamientos se la otorgamos a la suerte, a las soluciones de la vox pópuli. Si para ellos, una mayoría, está bien o mal tal cosa, serán ellos quienes decidan sobre lo que debería pensar y sentir.

Esta solución conformada por una serie de fantasías puede provocar un alcance dramático en nuestra calidad de vida, ignorarlo, es seguramente un camino hacia la perdida de la voluntad, del autocontrol, seguramente también de la autovaloración. Por esa razón mencionó que tal vez sea necesario dejar esa lucha por la paz, dejar los juicios, los prejuicios, los caprichos o los miedos, lo que daría la oportunidad de construir una mejor manera de convivir con nosotros mismos y los demás.

Las razones para hacerlo son muchas,  enlisto 3 de las más importantes:

Razón 1: Podrás dejar de depender de las acciones del otro. 

Si mis prejuicios sobre las acciones de los demás no me dejan respirar y en mi mente confinan deseos fuertes por querer corregirlas, la frustración será el resultado más probable para tal insistencia. Sin embargo, poner límites entre las acciones de terceros que afectan a nuestra integridad o valores personales es una necesidad, pero esto no debe de confundirse con la alteración de mi posición como afectado si en realidad no me están causando un daño directamente. Lo que puedo hacer no es precisamente solo voltear a otro lado, sino poner atención en que momento puedo tomar acciones que no sean motivadas por mi ego y mucho menos por mi ignorancia. Solemos juzgar al otro sin conocimiento de causa, sin información y sin empatía.

Razón 2: Podrás compartir lo mejor de ti todo el tiempo.

Tenemos días buenos, regulares y malos, la rutina de nuestras vidas suele ser en simple descripción aburrida. Pero sólo nosotros sabemos que nos mantiene motivados, incluir esa magia personal expresándonos en libertad sin esperar un beneficio secular convertirá a nuestros días en una inyección de energía, misma que podrá contagiar la confianza de los demás, haciéndonos personas más atractivas, seguras y no un estorbo o un mueble donde sea que nos paremos. Insistir en pelear por corregir el mundo alentando las creencias y dichos populares sesgados llena nuestra mente de basura. El tráfico no se va acabar por que nos quejemos, la gente molesta no va a cambiar por que la señalemos; la constante queja sobre el mundo perfecto que no podemos alcanzar inunda nuestra mente de prejuicios.

 

Razón 3: Podrás saber lo que realmente quieres.

La dificultad de compartir nuestros deseos suele presentarse cuando estamos confundidos, si no sabemos lo que queremos seguramente se debe a la falta de conocimiento propio y falta de control emocional, por eso solemos echarle la culpa a los demás constantemente, también buscamos adherir a sus vidas la responsabilidad de nuestra propia felicidad. Eso, logra confundir más a nuestro propio Yo interno, al darle el  poder al universo lo que hacemos es lanzar una moneda al aire para que se solucione todo a nuestro favor. Los otros, los demás, no van a poder satisfacer nuestros deseos desde esta perspectiva nunca. Sólo nosotros sabemos que es lo que queremos, si no lo sabemos debemos de tener paciencia para entenderlo, esto no significa utilizar a las personas o alejarte de ellas, sino comprender que el control de nuestras vidas lo debemos ejercer con valor, son los pensamientos que alimentamos los que crecerán fortalecidos y por eso es importante ponerle atención a nuestra mente y a todas esas creencias, ideas, palabras y frases hechas que nos repetimos todos los días.

 

@vladimircuevas

2 Comments

  1. Muy buena reflexión Vladis! Desgraciadamente LA INTELIGENCIA EMOCIONAL no es una materia del sistema educativo y que muy pocos son los que logran tenerla, muchos de nosotros hemos tenido que aprender a ser resilientes de manera empírica, no nos quedan más que dos opciones quedarnos en el suelo o levantarnos! El tiempo? Ese lo decide cada quien!

    • ¡Saludos David! Gracias por tu comentario. Seguramente más allá del tiempo es darse la oportunidad para tratar de entender lo que nos pasa antes de enjuiciar cualquier situación.

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