Los días terrenales | Cuaderno azul:  una apuesta por las nuevas generaciones

Cuaderno azul, antología.

Por Mariel Iribe Zenil

Hace diez años publiqué mi primer cuento. Era también el único y primer cuento que había escrito. Tenía 22 años y esa primera muestra de lo que empezaba a ser mi trabajo se dio a conocer en una antología: A fin de cuentos, en la que compartía espacio con escritores de mi generación que a la fecha siguen escribiendo.

¿Cuál es entonces la importancia de las antologías? ¿Qué significó esa publicación en mis proyectos creativos personales? Las antologías nos permiten conocer más rápidamente un corpus de autores representativos de una tradición o región y conocer el estado o las características de determinada literatura, pero para mí y para el resto de los autores que ahí me acompañaban también significó una oportunidad.

No obstante —no quiero dejar de mencionarlo—, hay que tener precaución en este tema: al ser producto de una selección, que a su vez parte del gusto y el conocimiento de alguien en particular, una antología siempre es parcial, subjetiva, por lo cual puede también darnos una idea errónea de la literatura en cuestión al dejar fuera, por cuestiones políticas o estéticas, a autores que podrían ser interesantes para nosotros. Por eso sólo deben tomarse como referencia, pero nunca como una fuente única.

Este no es el caso de Cuaderno azul, ya que esta antología es reflejo del arduo trabajo de un taller literario en el cual se ha trabajado desde cero. Joel Flores, coordinador de este grupo en Tijuana, Baja California, es un escritor de los ochenta que ha dedicado buena parte de su tiempo a los talleres literarios, y con este proyecto les ha dado la oportunidad a autores más jóvenes que él de ir consolidando su proceso creativo, y a los lectores nos permite conocer estas novedosas propuestas.

Hay que considerar que la mayoría de los autores son de la generación de los noventa, e incluso del 2000, y aquí tienen su primera publicación. Es decir, con estos textos, estos nueve narradores ¾Rogelio García, Mack Robles, Mariana Bolaños, Víctor Bocanegra, Carlina Herrera Hernández, Adriana Morga, Jesús Daniel Lerma, Cinthya Meza, Jorge M. Durazo, Y.V. Arballo y Flor Cervantes¾ nos hacen la promesa, o amenaza, en el buen sentido, de haber llegado para quedarse.

Las temáticas que se abordan en Cuaderno azul son diversas y con voces y estilos propios. Van desde la exploración del mundo de los muertos hasta un viaje por el infierno moderno en el que habitan hackers, activistas de Greenpeace y los discos de Metallica, pasando por la relación entre una niña que se aferra a “su hermano Paco” como si se tratara de un hermano mayor para evadir los problemas que la acechan en una cruel realidad en la que sufre el acoso de un tío.

Es agradecible a los autores y al coordinador de este libro, además del trabajo en la construcción de la trama y de los personajes, el tiempo invertido en la limpieza y el cuidado, tanto de la prosa como de la edición. Sin duda, estamos ante un trabajo que implica dedicación, paciencia y una absoluta convicción en que estas nuevas generaciones tienen talento y futuro en el oficio literario. No me resta más que darles la bienvenida.