FEROZMENTE | 2 de octubre ¿ya se nos olvidó?

Muchos padres acostumbran a contarles o leerles cuentos infantiles a sus hijos pequeños sobre fabulas populares como caperucita roja, los tres cochinitos, el flautista de Hamelín, etc. Mi padre me contaba lo sucedido como a eso de las seis de la tarde en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.

Hoy se cumplen 49 años de aquel día que cambiaría el rumbo del país por completo, 49 años de aquel acto cobarde, 49 años de aquel autoritarismo en su máximo esplendor, 49 años de aquel rojo amanecer.

Mi parte favorita de aquellas noches conversando sobre el movimiento estudiantil del 68 no era lo sucedido en Tlatelolco, sino lo sucedido en el Palacio de Lecumberri, la penitenciaria que estuvo a punto de albergar a Francisco I. Madero pero fue asesinado en el camino, que se rumoró que encarceló al “Divo de Juárez” Juan Gabriel y que mantuvo prisioneros a los líderes del mencionado movimiento estudiantil.

Mi padre me contaba con nostalgia como en 1968 se hacía pasar por abogado para llevar recortes de periódicos a Gilberto Guevara y al “Pino Martínez” para que supieran lo que estaba pasando en el ambiente político en México. Además de llevarles mensajes de esperanza y motivación por parte de sus familias en Sinaloa para que resistieran las injusticias y maltratos a los que eran sometidos ahí dentro.

Sobre este tema ya se ha hablado y se ha escrito mucho, y si no han leído lo suficiente hago un breve paréntesis para recomendar “Voces y Ecos del 68” de Salvador Martínez Della Rocca, un libro que clarifica la tarde del 2 octubre de 1968 desde varios puntos de vista.

Quiero el día de hoy hacer una breve reflexión y análisis a su vez, sobre ese grito de guerra que todos conocemos y cada año lo publicamos en nuestro muro: ¡¡2 de octubre no se olvida!!…¿De verdad no se olvida?

Lo que no se olvida es que un grupo de personas (en su mayoría jóvenes estudiantes, no en su totalidad) se habían venido manifestando en contra del gobierno del Presidente Gustavo Díaz Ordaz – el mandatario con el sobrenombre más ad hoc de la historia: La Changa – por permitir el ingreso de grupos de granaderos y el ejército a las universidades públicas, así como la detención arbitraria de decenas de estudiantes, lo que provocó que fueran emboscados por un grupo de choque llamado “Batallón Olimpia” en Tlatelolco, La Changa se justificó diciendo que “habían sido tolerantes hasta excesos criticados, pero todo tenía un límite”.

Considero que lo anterior no se olvida, pero veo rastros que lo que ya se nos ha olvidado es ese espíritu revolucionario de miles de estudiantes mexicanos. Una de las frases más populares de Salvador Allende retumba hoy en día: ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica.

En qué momento los jóvenes se convirtieron en críticos de Facebook solamente. Las redes sociales son una herramienta fundamental para compartir una idea y hacer crecer a gran velocidad un movimiento social. Sin embargo se siguen usando para criticar sin sustento y de manera destructiva.

La gran diferencia entre los estudiantes del 68 y los de hoy en día es que cada “me entristece”, “me enoja”, “me gusta”, “retweet” o cualquier reacción en Facebook o Twitter, era un joven en las calles defendiendo sus derechos. Cada comentario bien fundamentado era un joven buscando participar en política.

Seguramente si las redes sociales hubieran estado tan arraigadas en el México de 1968 como en la actualidad, de igual manera se crearía el Hashtag #2deOctubreNoSeOlvida, #PrayForTlatelolco, #RenunciaChanga, etc. Muchos estudiantes no asistirían a la plaza ya que verían la trasmisión en vivo del mitin a través de Facebook Live y otros solo irían a tomarse la selfie para crecer en popularidad en Instagram. Es probable también que el movimiento haya alcanzado dimensiones mucho mayores, eso nunca lo sabremos.

Lo que si es que ese espíritu de los jóvenes de realizar acciones ha disminuido, pero hablo de acciones reales, no esos que comentan cosas como: “todos los políticos son ratas, hay que meterlos al bote a todos, no hay que pagar impuestos”. Y después de darle ENTER a su comentario se da cuenta que ni se le quitó lo rata a ningún político, ninguno fue detenido si quiera investigado por la Fiscalía y todos seguimos pagando impuestos, y hasta ahí termina su lucha.

Ojalá y estas fechas sirvan para hacer conciencia y retomar lo positivo de aquel movimiento estudiantil. No debemos de fomentar generaciones apáticas a la política y a los problemas sociales, el problema no es eliminar la política, sino eliminar a los malos políticos.