El sismo que cimbró al PRI

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Por Omar Arias

Elafiche.mx/ El Sistema Político Presidencial en México, encabezado por el Presidente de México: Enrique Peña Nieto, data desde el 1 de diciembre de 1924, fecha histórica en la cual tomó posesión de la Presidencia de la República el general Plutarco Elías Calles desde 1928 a 1934. El presidencialismo en México estuvo en manos de un solo hombre y a ese periodo se le tituló el “Maximato”.

En 1934, con la llegada del general Lázaro Cárdenas del Río a la Presidencia de la República, el presidencialismo, el partido oficial y el gobierno eran representados por un solo hombre que compartía cotos de poder con caciques locales pero a la vez premiaba la lealtad.  De 2000 a 2012 con la alternancia del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al Partido Acción Nacional (PAN), el presidencialismo priísta siguió fuerte a pesar de que el PAN ya ostentaba la Presidencia de la República.  Tanto el Presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa como Vicente Fox Quesada tuvieron que ceder y compartir más los cotos de poder, lo que hizo que los gobernadores priístas sin jefe real en Los Pinos se fortalecieran más en sus Estados.

 Hoy, con un Presidente de la República priísta, el viejo sistema político presidencial ha mostrado ser un sistema caduco y obsoleto. El terremoto del 19 de septiembre de 2017 cambió por completo las fichas del tablero de la sucesión presidencial en todos los partidos, principalmente en el PRI donde el manejo de los daños lo llevan dos secretarios de Estado: Miguel Ángel Osorio Chong de Gobernación y José Antonio Kuribeña, secretario de Hacienda y Crédito Público.

El primero  está llevando  hábilmente una comunicación fluida con los sectores políticos y pide la unidad nacional demostrada por la solidaridad y el segundo reparte a diestra y siniestra los recursos públicos para las víctimas del terremoto y lo que es mejor la clase plutocrática mexicana se le suma por arte de magia.

 

El viejo PRI se resiste a morir

De entrada ya acordaron postular a su candidato presidencial a través de una “Convención de Delegados”, que en términos coloquiales, es una dedocracia pura que viene a demostrar una vez más que el viejo PRI se niega a morir, hoy en pleno siglo XXI con el estandarte de la Democracia y la transparencia, los métodos de selección de candidatos no solamente del PRI sino de todos los partidos debe de girar en torno a una consulta popular.

El poder del Partido Acción Nacional PAN en sus diecisiete gubernaturas, debe de ser bien aprovechado, ya que el panismo nunca en su historia había logrado tener ese número de gubernaturas, por lo cual el Frente Ciudadano por México puede ganar las elecciones presidenciales del año entrante, si saben mover las fichas del tablero y se apuesta a una reagrupación y consulta popular pueden dar la sorpresa.

La imposición de Enrique Ochoa Reza en PRI, muestra que no hay química ni equipo entre Peña Nieto, Ochoa y la base priísta.  Hay algo que falla.  El presidente de la República revive temas escabroso, y lo que es peor, Enrique Peña Nieto está perdiendo el control de los asuntos políticos hasta en el interior de su partido político, por lo cual el Sistema Político Mexicano del Presidencialismo está en agonía.

Peña tiene de dos sopas: o cambia el sistema y le da un giro de Gobierno de Coalición a México, o se toma en cuenta el Gobierno Parlamentario. De lo contrario se hundirá y en el 2018 se puede acercar de nuevo la alternancia del PRI a cualquier partido incluidos MORENA y Andrés Manuel López Obrador.

 

Pd: Miguel de la Madrid Hurtado enfrentó el movimiento telúrico del 19 de septiembre de 1985 a lado de su esposa, Paloma Cordero de De la Madrid, y hoy Enrique Peña Nieto compartió la desesperación del terremoto con su esposa Angélica “La Gaviota” Rivera Hurtado,  ¿Coincidencia o destino?.