FEROZMENTE | Es mi orgullo ser de Culiacán

En el siglo XVI existió uno de los personajes más perversos de la historia mexicana, alguien que comercializaba indígenas, los torturaba de formas inimaginables, marcaba con hierro candente a niños, hombres y mujeres como se hace con el ganado, a base de sembrar el terror conquistaba y fundaba territorios, uno de éstos fundado el 29 de septiembre de 1531… y es aquí donde comienza la historia de Culiacán.

El conquistador español Nuño Beltrán de Guzmán fue una persona tan detestable y aborrecible, que muchos se niegan a aceptar que fue en realidad quien fundó lo que hoy es la capital sinaloense. Al parecer esos tiempos de actos tan abominables en Culiacán han quedado en la historia ¿o no?

Fue hasta octubre de 1821 cuando Culiacán se jura independiente de los españoles, en 1823 se le otorga la categoría de ciudad y siete años más tarde se designa capital del Estado de Sinaloa, misma que perdería en 1859 cuando se le otorgó a Mazatlán, ¿se imaginan a los tomateros jugando en el Teodoro Mariscal y el Oyster en el Desarrollo Urbano Tres Ríos?, gracias al Gobernador Eustaquio Buelna en 1873 regresó la capital a Culiacán.

La naturaleza ha sido bondadosa con Culiacán, está ubicada en la región centro del Estado, la atraviesan tres ríos, solo tiene tres estaciones al año, lo que en otros lugares se conoce como invierno aquí se conoce como “ya se quitó el calor”, sin embargo esto provoca que sea una tierra fértil para la agricultura, propicia para la cría y engorda de ganado e inclusive apta para la pesca y acuacultura.

También podemos mencionar que se destaca en el deporte profesional, con unos Caballeros en el basquetbol, los dorados en el futbol, y ni que decir de los tomateros en béisbol quienes concentran toda la atención de la ciudad durante el otoño, excepto las semanas que llega la regional Feria Ganadera.

Pero entonces, ¿Por qué Culiacán no es una ciudad modelo a nivel nacional?, son varios factores, uno de ellos: la maldita inseguridad, según cifras de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa, en el 2016 Culiacán tuvo la más alta incidencia delictiva con 384 delitos por cada 100 mil habitantes. Todos los culichis somos candidatos a ser despojados de nuestras pertenencias, de nuestro vehículo o de sufrir una lesión a manos de la delincuencia. De hecho el ranking internacional elaborado por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal A.C coloca a Culiacán como una de las 20 ciudades más peligrosas del mundo, neta de todo el mundo.

Otro factor: el narcotráfico, este hay que comentarlo como un mal desde varios puntos de vista, uno de ellos es la inseguridad que provoca, en Culiacán hemos desarrollado el don de percibir cuando en un lugar público se siente un ambiente pesado o tenso, esa sensación de que en ese sitio en cualquier momento puede ocurrir un atentado a balazos. Otro punto de vista desde el que podemos ver al narcotráfico es el daño que le hace a la economía culiacanense y a la competencia desleal que genera. No es fácil para un humilde comerciante competir contra cualquier negocio que tiene como fin principal lavar el dinero del narco. El hecho que ingrese tanto dinero de negocios ilegales a Culiacán provoca la elevación de los precios y que la brecha de desigualdad social se amplíe. Por eso existen agencias de carros Mercedes Benz, Audi, BMW y Hummer en una ciudad con 30% de pobres.

Y el otro punto de vista de suma importancia es el daño cultural que nos ha provocado a los culichis, la narcocultura ha generado una sensación de coraje o enojo entre nosotros mismos, en ese argot se le conoce como andar “alterado” o “arremangado”. Es lamentable que haya personas que gocen de un influyentismo por actuar de manera violenta, atemorizando a las demás personas (regresa a la mente Nuño Beltrán).

Quiero aclarar que considero que el grupo de personas a quienes me refiero con anterioridad son solo una pequeña parte de la sociedad de Culiacán, la gran mayoría de los culichis son gente de valores, de bien, hospitalaria, que se parten el alma todos los días con la cultura del esfuerzo, estudiantes, maestros, médicos, enfermeras, burócratas, obreros, agricultores, ganaderos, pescadores, comerciantes, etc. que día a día trabajan por un Culiacán mejor.

Culiacán es mucho más que morrines y calles con baches, Culiacán es la tenacidad de “Don Cachito”, el amor incondicional de “Lupita la novia de Culiacán” y la fe del “Padre Jeringas”, es una ciudad llena de gente buena que no pierde la esperanza que las cosas mejoren. Felices 486 años para Culiacán y que vengan muchísimos más.