FEROZMENTE | ¿Uniformes para todos?

Corrían los primeros meses de la administración malovista en el 2011 cuando se anunció la creación del Programa para el Otorgamiento Gratuito de Uniformes Escolares a los Alumnos de Educación Básica en las Escuelas Públicas de Sinaloa. Se exponía que eran tres los objetivos principales del programa:

1) Apoyar a la economía de las familias de alumnos inscritos en escuelas públicas del nivel básico,
2) Identificar a los alumnos del Sistema de Educación Básica del Estado de Sinaloa, reforzar su seguridad, evitar la discriminación y las diferencias sociales, fomentar la cultura de respeto a la personalidad individual por encima de modas o estilos de las prendas de vestir, y
3) Apoyar a las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas costureras.

Pareciera que el objetivo 1 y 2 fueron establecidos para no darnos cuenta que el único que importaba era el 3.

Seamos serios, ¿Qué tan grande era el apoyo para cada familia? Las autoridades explicaban que cada uniforme escolar tenía un costo de alrededor de $200 pesos y se entregaban dos por alumno cada ciclo escolar. Es decir, el gobierno te “regalaba” $1.10 pesos diarios para tu economía ¿neta?

Se aseguraba que este programa serviría para identificar a los alumnos, o sea que antes si portabas el uniforme (no regalado) de la Secundaria Federal #2 te confundían con un empleado de tiendas Ley ¿o cómo?

Aunque no lo crean, se decía que portar un uniforme regalado por el Gobierno del Estado reforzaba su seguridad. Se imaginan la escena de un triste ladrón descendiendo del camión de la ruta Zapata – Panteón, exclamando: ¡qué mala suerte!, no les pude robar porque todos traían uniforme regalado por el Gobierno, que seguridad tan reforzada traen los estudiantes en Sinaloa. Pues no.

El resto de los puntos del objetivo 2 se los dejaré a su criterio, ¿disminuyó la discriminación y las diferencias sociales al portar uniformes? Hasta María Joaquina seguiría discriminando a Cirilo con todo y que portara uniforme ¿Se fomentó la cultura del respeto? Si fuera así, creo que la solución hubiera sido uniformar a todo Sinaloa; discapacitados, adultos mayores, indígenas, etc.

Pareciera que el meollo (palabra súper ochentera) del asunto era el relegado objetivo 3, los $240 millones de pesos que gas..invirtió el Gobierno en la compra de 1 millón 200 mil uniformes en 2011 a proveedores, algunos de los cuales vieron ese año crecer su recién creada empresa costurera.

Considero que cualquier programa social siempre será bienvenido, pero hacer creer que el multimencionado programa es la panacea para la economía sinaloense es absurdo. Aún más en contra estoy de quienes aseguran que otorgar uniformes de manera gratuita eleva la calidad educativa.

Los invito a consultar el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial (CEMABE) elaborado por el INEGI (http://cemabe.inegi.org.mx/Reporte.aspx?i=es#tabInmbuebles) para darse cuenta que en Sinaloa el 45% de las secundarias no tienen drenaje, el 14% de los kínder no tiene energía eléctrica y el 8% de las primarias no tienen baños. O peor aún, el 70% de las escuelas del nivel básico no tiene salidas de emergencia. Un dato que no contempla el Censo es aquellas escuelas que no cuentan con aire acondicionado, pudiera parecer una exageración, pero tomar la clase de Introducción a la Física y Química a una temperatura de 40º Centígrados no creo que sea sencillo.

A la conclusión que llego es que los uniformes gratuitos pueden esperar – aclaro que el programa no se ha eliminado solo recortado – considero que lo primordial es invertirle a la infraestructura educativa y en todo caso las autoridades de las escuelas ubicadas en las zonas de mayor pobreza deberían tener cierta flexibilidad para los alumnos que no porten uniforme, es decir, no negarle el acceso al niño, niña o adolescente que no lleve puesto un uniforme, que sea suficiente solo llevar sus ganas estudiar, como el Chavo y Kiko.

Solamente conozco a una persona que ha alcanzado un puesto relevante por portar uniforme escolar (a sus 22 años), aunque no sé qué tan relevante sea el cargo de primera dama de Chiapas.

Mientras mi mente viaja donde tu estás, mi padre grita otra vez…y soy rebelde cuando no sigo a los demás.